jueves, 8 de diciembre de 2011

Conclusion

A medida que la medicina ha ido desarrollando las operaciones de transplantes de órganos, ha evolucionado de forma paralela un negocio fraudulento: el tráfico de órganos, que ocupa uno de los lugares más destacados dentro de las leyendas urbanas de la sociedad
Los países donantes de órganos ilegales son principalmente los países pobres. Son muchos los lugares de América Latina que registran casos de desaparición de personas y posterior aparición con órganos extraídos. Argentina, Honduras y Perú son ejemplos de ello, como asegura la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia, que también se incluye en la lista de países afectados.

Muchos gobiernos y organizaciones nacionales de transplantes niegan estas prácticas y las tachan de rumores sin fundamento. Sus argumentos se basan en el corto tiempo en el que un órgano puede permanecer fuera de un cuerpo humano: máximo seis horas. Pero no son conscientes de que en realidad no se traslada el órgano, sino a la persona portadora del órgano donante o a la persona que lo va a recibir.
También se basan en que la mayoría de los casos de personas que desaparecen son niños, y sus órganos sólo son válidos para otros niños, no para personas adultas. Esto es cierto, pero también lo es que la desaparición de un niño puede ser más llamativa porque hay unos padres que le echan en falta, no así como a una persona adulta que puede no tener familia, vivir en la calle y a la que nadie reclamará. En Turquía, en diciembre de 2000, el Ministerio del Interior distribuyó una nota circular en todas las comisarías informando de que esta práctica era real y que había que prestar especial atención a los barrios más pobres.La razón de que los gobiernos nieguen esta práctica se encuentra en que no se quieren generar polémicas por noticias negativas sobre los transplantes. Temen que si salen referencias de este tipo o se producen detenciones las donaciones altruistas de órganos disminuyan. Deberían pensar, en cambio, que las donaciones se pueden impulsar con acciones para sensibilizar a la sociedad.
El tráfico de órganos es una de las actividades más ruines que existen. Lasas mafias que operan en este campo efectúan todo tipo de acciones: secuestros, asesinatos, robos de cadáveres... todo vale para enriquecerse. Además, se sigue fomentando la desigualdad ya que, la salud, derecho universal de todas las personas, sólo se encuentra en manos de aquéllos que pueden permitirse el lujo de pagar lo que sea por comprar el órgano que necesitan.





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